¿Por qué las aves tienen distintos colores?


El tono de sus plumas es cuestión de química
Pedro Gargantilla
Actualizado:11/12/2021 01:27h
El color del plumaje es un elemento diferenciador de las aves, no solo entre especies sino también como elemento de dimorfismo sexual, de la edad en determinadas fases del desarrollo y de la salud del individuo, esto último puede ser determinante en la selección de la pareja.

Las aves tienen dos formas para expresar el color de sus plumas, bien mediante pigmentos o bien a través de la refracción de la luz. Los pigmentos más comunes, pero no los únicos, son los carotenoides, las melaninas y las porfirinas.
Desde el alimento hasta el código genético

Los carotenoides son compuestos de origen vegetal, por lo que si un ave tiene este pigmento en sus plumas significa que se ha alimentado de plantas que lo contienen o de animales que previamente lo habían ingerido.

Una vez que ha entrado en su organismo pasa al torrente circulatorio, desde donde llegará hasta los folículos dérmicos.

Estos pigmentos son los responsables de los colores amarillos, anaranjados y rojos que lucen algunas aves en sus plumas.
Varios de los carotenoides más comunes, como el licopeno, zeaxantina y luteína no tienen valor como vitamina A
Ejemplos de carotenoides son:
-el color rosado de los flamencos: nacen  grises, y durante la transición del gris al rosa, el polluelo se alimenta con una “leche” roja producida por unas glándulas ubicadas en el tracto digestivo de sus padres. Sin embargo, pasa un tiempo hasta que adquieren el color rosa típico, así como para que les crezcan las plumas y se les curve el pico. Su plumaje toma color rosa, rojo o naranja porque se tiñen como resultado de los carotenoides que se encuentran con lo que se alimentan especialmente de camarones, plancton, algas y crustáceos.
Ejemplos de xantofilas son:
-el color amarillo de las alas de los jilgueros: la coloración roja o amarilla presente en el jilguero se debe al mismo pigmento(Xantofila del canario) variando su concentración y la interacción con la queratina de la pluma. Los pigmentos del jilguero están formados a partir de los pigmentos luteína y zeaxantina consumidos en la alimentación del jilguero silvestre en libertad. Estos pigmentos, son transformados en el hígado del jilguero en distintos tipos de xantofilas que se depositan en las plumas dando el color rojo de la máscara del jilguero (Xantofila o luteína : son derivados oxigenados de los carotenoides  responsable de tonos entre amarillentos , parduzcos y anaranjados. La zeaxantina : pigmento liposoluble de color amarillo, del grupo de las xantófilas )

Si se combinan con las melaninas se obtiene el color verde. Los carotenoides también participan en los procesos inmunitarios, son precursores de las vitaminas y contribuyen a controlar el estrés oxidativo.

Las melaninas es una familia numerosa de pigmentos, entre la que se encuentran la eumelaninas y feomelaninas, generada en los melanocitos y codificada genéticamente.

Este tipo de pigmentos son los responsables de las tonalidades negras, grisáceas y de tierra tostada que observamos en búhos y águilas.

Las melaninas también se encargan de dar consistencia y fortaleza a las plumas. Se ha observado que aquellas plumas que son de color negro o marronáceo son más fuertes que las que carecen de pigmentación. Por eso motivo algunas aves de pesca -como los albatros o alcatraces– aunque son mayoritariamente blanquecinas tienen la punta de las plumas de color negro, un mecanismo para poder resistir mejor a la abrasión.

En los carboneros se ha observado como la coloración de su dorso -más abundante en melanina- se desgasta menos que el resto de las plumas. Este hecho también podría explicar por qué las aves que viven en el desierto, donde la arena provoca una importante abrasión, son de tonalidades más oscuras.

Las porfirinas son los pigmentos responsables de los rosas, verdes, rojos y marrones, y son originados a partir de aminoácidos modificados.
Nanoestructuras en el mundo animal

Las psitaciformes son aves típicas de las regiones tropicales, entre las que se encuentran, por ejemplo, los loros, las cacatúas y los guacamayos. Estas aves tienen un pigmento específico conocido como psitacofulvina que es el responsable de la coloración brillante de sus plumas y que se obtiene a partir de rutas metabólicas específicas en las que se modifican las estructuras de los carotenoides.

Los turacos o musofágidos son aves africanas de llamativos colores, entre los que predominan los verdes y el púrpura, y que son debidos a un pigmento exclusivo de ellas conocido como tauracina.

Además de los pigmentos, existen algunas nanoestructuras que también participan en la coloración de las plumas. Así, por ejemplo, el ibis eremita tiene una singularidad en su plumaje llamada iridiscencia, gracias a la cual las plumas parecen negras cuando se observan a gran distancia o con poca luminosidad, mientras que su coloración se torna azulada en la proximidad o si las condiciones de luz son óptimas. En otros casos, como sucede en los colibríes, las barbas de las plumas refractan o dispersan la luz que les llega y actúan a modo de prismas descomponiendo los colores.

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.

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