La pluma y el martillo del Apolo 15: un homenaje a Galileo | EL MUNDO


Apuntes desde la NASA

Jim Irwin, piloto del módulo lunar del Apolo 15, junto al vehículo lunar todoterreno (NASA).
Jim Irwin, piloto del módulo lunar del Apolo 15, junto al vehículo lunar todoterreno (NASA).

La pluma y el martillo del Apolo 15: un homenaje a Galileo

En estos días se cumple el 45 aniversario del Apolo 15, una misión que tuvo lugar entre el 26 de julio y el 7 de agosto de 1971, y que marcó una gran diferencia con sus predecesoras en términos de sus capacidades de exploración.

En el Apolo 15 se contó con trajes presurizados de mayores prestaciones, con un módulo lunar mejorado que permitía estancias más largas en la superficie y fue la primera misión que contó con un vehículo lunar todoterreno, el LRV (Lunar Roving Vehicle), para desplazar a la tripulación a mayores distancias del punto de alunizaje.

James Irwin junto al Lunar Roving Vehicle. Fuente: NASA.

Todo esto permitió al comandante David Scott y a su piloto James Irwin permanecer en la Luna durante casi tres días (el doble de tiempo de la misión predecesora), realizar tres salidas extravehiculares completas totalizando 18 horas y media, recorrer 28 kilómetros en el LRV y desplegar el doble de masa en instrumentos científicos. Por otra parte, la larga duración total del vuelo, de algo más de doce días, permitió orbitar alrededor de la Luna un mayor número de veces (174) y realizar desde ahí una gran cantidad de actividades de investigación del medio ambiente lunar. El Apolo 15 trajo a la Tierra casi 77 kg de rocas de gran interés científico.

Las mayores capacidades del Apolo 15 no solo fueron posibilitadas por las mejoras de equipos sino también por el diseño de la trayectoria volada a la Luna. En los Apolo 8, 10 y 11, las trayectorias a la Luna eran de retorno libre de forma que si el motor principal del módulo de servicio no se encendía para insertarlos en órbita alrededor de la Luna, la trayectoria que seguiría la nave envolvería al satélite para acabar dirigiéndose rumbo a la Tierra con la asistencia de un cambio muy pequeño de velocidad que se podía conseguir con un subconjunto de los pequeños motores del sistema de control de orientación. Sin embargo, si bien más seguras, las trayectorias de retorno libre no eran las más adecuadas para transportar más masa a la Luna.

Con objeto de poder alunizar en enclaves de mayor interés científico y poder transportar más masa, los Apolo 12, 13 y 14 volaron trayectorias híbridas que prudentemente comenzaban siendo de retorno libre, pero que eran modificadas a medio camino en otras que ya no lo eran, mientras que los vuelos posteriores directamente volaron trayectorias que no eran de retorno libre desde el principio, aprovechando así la mayor capacidad en transporte de masa que posibilitaban. El Apolo 15 fue la primera misión en volar una trayectoria a la Luna que no era de retorno libre.

Galileo Galilei.

Reconociendo que una magnífica misión de exploración como la del Apolo 15 no podría haber tenido lugar sin la acumulación de conocimiento con el que tantos científicos habían contribuido a lo largo de la historia, David Scott quiso en este vuelo rendir homenaje a uno de ellos, a Galileo Galilei, el primero que empezó a entender correctamente cómo caían los cuerpos por efecto de la atracción de la Tierra.

Galileo fue el primero en advertir no solo que los objetos ganaban velocidad a un ritmo constante cuando caían; esto es, que caían con una aceleración constante, sino que, además, pudo notar que esa aceleración era la misma para todos los cuerpos si se anulaba la resistencia del aire. Entre otras cosas, esto quería decir que si dos objetos de muy distinta masa y forma (por ejemplo, una bola de cañón y un pelo) eran soltados a la vez desde una cierta altura, ambos alcanzarían el suelo a la vez si no hubiera aire, una idea, definitivamente, nada intuitiva.

Este hecho puede demostrarse hoy en día en cámaras de vacío donde se ha extraído por completo el aire de su interior, pero también podía demostrarse en la Luna debido a la ausencia de atmósfera. Aunque en la Luna los objetos caigan con una aceleración que es la sexta parte de la aceleración con la que lo hacen en la Tierra, los objetos soltados deberían caer a la vez independientemente de su masa y de su forma.

Al final de la última salida extravehicular en la superficie, David Scott realizó esta demostración en directo por televisión para probar de forma sencilla, siglos después, que Galileo tenía razón: «Una de las razones por las que pudimos llegar aquí es gracias a que hace mucho tiempo, un caballero llamado Galileo hizo un descubrimiento muy significativo sobre la caída de objetos en campos gravitatorios, y qué mejor lugar para confirmar sus hallazgos que en la Luna».

En frente de la cámara sostuvo un martillo de geólogo de 1,32 kilogramos y una pluma de halcón de 30 gramos a la misma altura de unos 1,6 metros y las soltó a la vez para comprobar si ambas llegaban a la superficie al mismo tiempo: «En principio, deberían impactar en el suelo a la vez». Al hacerlo, después de un entusiasmado aplauso en Houston, Scott añadió: «Lo que prueba que el señor Galileo tenía razón en sus conclusiones».

El informe preliminar sobre los resultados científicos de la misión Apolo 15, un extenso documento de 546 páginas, incluyó en tono humorístico los resultados de la demostración de Scott de esta manera:

«Fue posible observar que los objetos experimentaron la misma aceleración y que impactaron contra la superficie lunar de forma simultánea, lo que constituye un resultado que, aunque predicho por una teoría plenamente consolidada, es no obstante tranquilizador considerando la cantidad de espectadores que fueron testigos de la demostración y el hecho de que el viaje de regreso a la Tierra estaba basado de forma crítica en la validez de la teoría que estaba siendo probada»

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/apuntesnasa/2016/08/05/la-pluma-y-el-martillo-del-apolo-15-un.html

El error en el emblema del Apolo 11 | EL MUNDO


El error en el emblema del Apolo 11

Hoy hace 47 años, Neil Armstrong y Buzz Aldrin posaron el módulo lunar Eagle (Águila) sobre la superficie de la Luna para después convertirse en los primeros seres humanos en caminar sobre otro mundo, mientras Michael Collins quedaba a su espera en órbita alrededor del satélite. Sin duda, este fue un acontecimiento especial en la historia de la humanidad cuya universalidad los tripulantes del Apolo 11 también quisieron reflejar en el emblema de esta misión.

 

Emblema del Apolo 11

 

El diseño de la insignia de la misión era una de esas tareas no técnicas que iban asociadas a participar en un vuelo espacial; tenía un carácter personal para la tripulación y se le dejaba a ella la entera responsabilidad de su confección. La NASA no ofrecía necesariamente ningún tipo de ayuda y se limitaba únicamente a su aprobación final o a ofrecer la causa de su reprobación si este fuera el caso.

Según cuenta Michael Collins, el módulo lunar en el Apolo 11 fue bautizado por la tripulación como Eagle a propósito de haber sido sugerida la figura de un águila como el motivo principal en el emblema oficial de la misión. La sugerencia parece que provino de Jim Lovell, el comandante de la tripulación suplente, y quien acabaría al mando del infortunado Apolo 13 el año siguiente. Michael Collins pensó que un águila calva, el símbolo nacional de EEUU, en posición de aterrizaje por encima del suelo lunar sería un excelente motivo para el emblema.

Reconocedora del carácter histórico del vuelo, la tripulación deseó otorgar a su emblema un espíritu exclusivamente simbólico. Alejándose de la práctica habitual hasta la fecha, los tres tripulantes decidieron no incluir en él sus nombres como reconocimiento a todos aquellos que participaron en el esfuerzo lunar y que, como apuntó Collins en su día «nunca verían sus nombres cosidos en la tela de una insignia».

Según cuenta también Collins, pensaron en escribir ‘APOLLO’ en la parte superior del emblema y la palabra ‘ELEVEN’ en la parte inferior, pero Neil pensó que muchas personas en el mundo no habrían de entender eleven en inglés, por lo que se optó por incluir el número ’11’ a continuación del nombre del programa.

Por otra parte, parece ser que Tim Wilson, el instructor de simulaciones de la tripulación, fue quien sugirió incluir una rama de olivo como símbolo del carácter pacífico de la misión, una rama que vio el inmediato visto bueno de los tres y que fue incluida inicialmente siendo portada en el pico del águila. Después de añadir una pequeña Tierra por encima del horizonte lunar y de ultimar cuestiones menores relativas a los colores, la pieza fue confeccionada y remitida una fotografía al Cuartel General de la NASA en Washington para su aprobación.

Pero aquí se evidenció la razón de necesitar el visto bueno por parte de aquellos dedicados a pensar en las implicaciones públicas de la elección de un diseño hecho por personas cuyas mentes estaban principalmente inmersas en aprender procedimientos y en superar simulaciones de las que dependerían sus vidas: la NASA no aprobó el diseño.

Las patas del águila extendidas hacia adelante con sus garras abiertas se mostraban amenazantes y podían evocar una percepción de beligerancia. Afortunadamente, la solución fue simple: hacer que la rama de olivo fuera portada en las patas en lugar de en el pico fue todo lo que se necesitó para borrar cualquier atisbo hostil.

En cualquier caso, el emblema del Apolo 11 contiene un detalle curioso que es, de hecho, un error, como también apunta Collins. El emblema muestra una Tierra sobre el horizonte lunar que se ve iluminada por su lado derecho, mientras que la arquitectura de la misión implicaba que la Tierra se vería iluminada en su parte superior desde el lugar en el que alunizarían Armstrong y Aldrin. Un detalle que no deja de ser anecdótico, aunque resulta curioso que fuera pasado por alto.

 

Imagen tomada desde el módulo de mando del Apolo 11 en órbita alrededor de la Luna. En el terreno, Armstrong y Aldrin vieron una Tierra iluminada de esta forma. Fuente: NASA.

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/apuntesnasa/2016/07/20/el-error-en-el-emblema-del-apolo-11.html