Evolución de la tierra


Eón Arcaico, que data de hace entre 3.600 y 2.700 millones de años

el núcleo terrestre : está perdiendo calor de forma irregular, más rápido bajo indonesia que bajo Brasil.hecho de hierro sólido y rodeado por una gruesa capa de hierro líquido en rotación (el núcleo externo)
 ‘anisotropía sísmica’ : Las ondas sísmicas se mueven a través del núcleo mucho más deprisa cuando viajan entre los polos, de norte a sur, que cuando lo hacen a través del ecuador, de este a oeste.
3600 -3000 MM de años: Los Continentes, formación del Cratón:

Un cratón es algo así como un ‘fósil’ geológico: una masa continental que, en el pasado, se volvió tan rígida que, desde entonces, no ha sufrido fragmentaciones o deformaciones, al no haber sido afectada por los movimientos orogénicos. Es por ello que aquí encontramos las piezas más antiguas de los continentes o fragmentos de los primeros supercontinentes, testigos de primera mano del paso del tiempo. Y, entre ellos, el de Pilbara (Australia Occidental) es el más antiguo: este cratón, junto con el de Kaapvaal (en Sudáfrica), son las únicas áreas que guardan restos del eón Arcaico, que data de hace entre 3.600 y 2.700 millones de años.
El cratón de Pilbara se construyó en tres etapas:
-Los circones de la primera fase (que datan de 3.600-3.400 millones de años, tan solo unos 1.000 millones de años después del origen de la Tierra) revelaron un único impacto gigante, que condujo a la formación del cratón.
-La segunda etapa (reflejada en los circones que datan de entre 3.400 a 3.000 millones de años) fue un período de reelaboración y estabilización del núcleo de la corteza, seguida de
-La tercera etapa (hace menos de 3.000 millones de años), un período de fusión y formación de granito. Este núcleo estabilizado luego, mucho más tarde, evolucionaría para convertirse en los continentes actuales. Según los investigadores, solo los impactos más grandes podrían generar suficiente calor para crear los cratones, que parecen tener el doble de espesor que la litosfera circundante.
depósitos minerales son el resultado final de un proceso conocido como la diferenciación de la corteza, que comenzó con la formación de las primeras masas de tierra, como el cratón Pilbara

717 MM de años: Tierra Bola de Nieve:
Hace 717 millones de años algo enfrió el clima de la Tierra de una forma tan drástica, que hicieron falta 60 millones de años para que el planeta volviera a calentarse. Una importante sucesión de erupciones volcánicas llevaron a que las temperaturas cayeran en picado y que el hielo se extendiera por todo el planeta, convirtiendo a la Tierra en una gran «bola de nieve». Aquel fenómeno dejó una huella profunda en el registro geológico, y hoy en día se conoce como «glaciación Sturtiana»

hace hace 66 millones de años

imagen creditos: The Nadir Crater offshore West Africa: A candidate Cretaceous-Paleogene impact structure. Uisdean Nicholson. Science Advancesv17 Aug 2022. Vol 8, Issue 33


Ch, Cráter Chicxulub: cráter Chicxulub, una depresión que tiene un diámetro 200 kilómetros en el golfo de México, se cree que fue causado por un asteroide de unos 12 kilómetros de diámetro hace 66.043 ± 0.011 millones de años. Descubierto en la década de 1970. (21°24′0″N 89°31′0″W)
Nd, cráter Nadir: una depresión que  tiene un diámetro de 8,5 km, a más de 300 m debajo del lecho marino, a unos 400 km de la costa de Guinea, se cree que fue causado por un asteroide de 400 m de de diámetro. Su formacion es aproximadamente de hace 66 millones de años, similar a la del cráter Chicxulub. Su descubrimiento fue publicado en agosto de 2022. (9°23′42″N 17°04′48″W / 9,395 / 9,395; -17,080)
Bo, Cráter Boltysh:El cráter tiene 24 kilómetros  de diámetro y una edad de 65,39 ± 0,14/0,16 millones de años (menos de 1 millón de años más joven que cráter Chicxulub ) un estudio de 2021 sugiere que el impacto de Boltysh «no influyó en la muerte apocalíptica de los dinosaurios». Descubierto en la década de 1960.(48°45′N 32°10′E )

[RECUPERADOS]

Un segundo asteroide impactó en la Tierra durante la extinción de los dinosaurios
Investigadores hallaron un enorme cráter llamado Nadir en el océano Atlántico cerca Guinea, en la costa africana. La segunda roca espacial pudo haber contribuido a la desaparición masiva en el Cretácico
19 de Agosto de 2022
La extinción masiva que vivió la Tierra hace 66 millones de año podría haberse dado por el choque de más de un asteroide
La teoría más convincente de la extinción de los dinosaurios fue el impacto de un gran asteroide que cayó en Chicxulub, México hace hace 66 millones de años. Pero esta teoría debería modificarse ahora, que se ha descubierto evidencia de un segundo gran impacto.

Científicos han encontrado otro cráter que sugiere el impacto de un asteroide ‘gemelo’ debajo del Océano Atlántico Norte cerca de África. La nueva depresión, denominada el cráter Nadir, tiene un diámetro de 8,5 km y se cree que fue causado por una roca espacial de 400 m de ancho, informan los investigadores en un artículo de Science Advances.

El cráter Nadir había permanecido oculto durante décadas, ya que se encuentra a más de 300 m debajo del lecho marino, a unos 400 km de la costa de Guinea, en África Occidental.
Ubicación del cráter Nadir en la costa de Guinea, África
Fue descubierto por casualidad cuando Uisdean Nicholson, geólogo de la Universidad de Heriot-Watt (Escocia), estudiaba la tectónica del océano Atlántico para saber cómo era esta hace 100 millones de años. Sin embargo, al enviar vibraciones hacia el lecho marino, Nicholson encontró una profunda cavidad, que por su forma circular indicaba un impacto de un cuerpo espacial.

Nicholson había estado analizando datos de estudios sísmicos, buscando un lugar para perforar, para comprender mejor los cambios climáticos pasados en la Tierra. Dichos estudios, obtenidos con frecuencia por buscadores de petróleo y gas, registran las diferentes capas de roca y sedimentos subterráneos, a menudo a una profundidad de varios kilómetros.

“Estas investigaciones son como un ultrasonido de la Tierra. Probablemente pasé los últimos 20 años interpretándolas, pero nunca había visto nada como esto. La forma de Nadir es el diagnóstico del impacto de un asteroide. Tiene un borde elevado que rodea un área central levantada y luego capas de escombros que se extienden hacia afuera, que es consistente para cráteres de impacto grandes”, precisó el científico.
Los dinosaurios no pudieron sobrevivir al cambio climático repentino causado por el polvo en la atmósfera debido al impacto del objeto espacial
Los dinosaurios no pudieron sobrevivir al cambio climático repentino causado por el polvo en la atmósfera debido al impacto del objeto espacial

“También tiene lo que parece ser material eyectado fuera del cráter, con depósitos sedimentarios muy caóticos que se extienden por decenas de kilómetros fuera del cráter. Las características simplemente no son consistentes con otros procesos de formación de cráteres como la extracción de sal o el colapso de un volcán”, agregó.

Nicholson y su equipo creen que el cráter fue causado por un asteroide que chocó con la Tierra hace unos 66 millones de años. Esto es casi al mismo tiempo que el asteroide Chicxulub golpeó la Tierra frente a la costa de lo que hoy es Yucatán, México, y acabó con los dinosaurios.

Sean Gulick, uno de los descubridores del impacto de Chicxulub, felicitó al equipo por este hallazgo. “Si bien es mucho más pequeño que la extinción que causó el impacto de Chicxulub, su existencia misma nos obliga a investigar la posibilidad de un cúmulo de impacto en el último Cretácico”, dijo. Se estima que el asteroide que creó el cráter Chicxulub en el golfo de México tenía unos 12 kilómetros de diámetro. Abrió una depresión de 200 kilómetros de ancho y, en el proceso, desencadenó poderosos temblores de tierra, tsunamis y una tormenta de fuego global.
El impacto del gran meteorito fue en lo que hoy es México
El impacto arrojó tanto material polvoriento al cielo que la Tierra se hundió en un profundo congelamiento. Los dinosaurios no pudieron sobrellevar el choque climático. En comparación, los efectos de un asteroride capaz de provocar un cráter del tamaño de Nadir habrían sido mucho menores. Según los datos sísmicos, los sedimentos impactados por el asteroide probablemente correspondan con el límite Cretácico-Paleógeno, una capa sedimentaria que marca el final del período Cretácico y la última aparición conocida de dinosaurios. Sin embargo, existe cierta incertidumbre sobre el momento preciso del impacto, limitada por la resolución de los datos.

“A pesar de 4 mil millones de años de asteroides golpeando la Tierra, solo se han descubierto 200. Por lo tanto, es una noticia emocionante cada vez que se descubre un nuevo impacto potencial, especialmente en el entorno marino difícil de explorar”, dijo Gulick. “Nuestras simulaciones sugieren que este cráter fue causado por la colisión de un asteroide de 400 metros de ancho en 500-800 metros de agua”, explicó Veronica Bray, de la Universidad de Arizona. Según las simulaciones, el impacto del asteroide habría ocasionado un tsunami de un kilómetro de altura, así como terremotos de magnitud 6.5.
Veronica Bray, fotografiada aquí durante una visita al cráter del meteorito en el norte de Arizona, es una experta en la formación de cráteres. Crédito: Sarah Sutton/Laboratorio Lunar y Planetario
Veronica Bray, fotografiada aquí durante una visita al cráter del meteorito en el norte de Arizona, es una experta en la formación de cráteres. Crédito: Sarah Sutton/Laboratorio Lunar y Planetario

Aunque es mucho más pequeño que el cataclismo global del impacto de Chicxulub, Nadir habrá contribuido significativamente a la devastación local. Y si hemos encontrado un ‘hermano’ de Chicxulub, se abre la pregunta: ¿Hay otros?”. El tamaño estimado del asteroide lo pondría aproximadamente a la par con el asteroide Bennu, el objetivo de OSIRIS-REx , la misión de retorno de muestras de asteroides de la NASA dirigida por UArizona. Según los cálculos de Bray, la energía liberada por el impacto que provocó el cráter Nadir habría sido unas 1.000 veces mayor que el tsunami provocado por la enorme erupción submarina del volcán Hunga Tonga-Hunga Ha’apai en el país polinesio de Tonga el pasado mes de enero. 15.

“Estas son simulaciones preliminares y deben refinarse cuando obtengamos más datos”, dijo Bray, “pero brindan nuevos conocimientos importantes sobre las posibles profundidades del océano en esta área en el momento del impacto”. Nicholson y su equipo sospechan que el cráter de Nadir puede haberse formado por la ruptura de un asteroide padre o por un flujo de asteroides en ese tiempo. Sin embargo, para demostrar su teoría, deberán perforar el lecho marino y recolectar muestras de rocas del cráter.

The Nadir Crater offshore West Africa: A candidate Cretaceous-Paleogene impact structure. Uisdean Nicholson https://orcid.org/0000-0003-0746-8549 Veronica J. Bray https://orcid.org/0000-0002-7277-3980 Sean P. S. Gulick https://orcid.org/0000-0003-4740-9068 and Benedict Aduomahor https://orcid.org/0000-0002-6927-5892 Science Advances. 17 Aug 2022. Vol 8, Issue 33. DOI: 10.1126/sciadv.abn30
https ://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.abn3096

.https ://www.infobae.com/america/ciencia-america/2022/08/19/un-segundo-asteroide-impacto-en-la-tierra-durante-la-extincion-de-los-dinosaurios/

Impactos de meteoritos gigantes, como el que acabó con los dinosaurios, crearon los continentes

En los primeros 1.000 millones de años de historia de la Tierra, nuestro planeta sufrió una ‘lluvia’ de enormes rocas que activaron los procesos geológicos

Patricia Biosca. 10/08/2022

La Tierra es el único planeta conocido (de momento) que posee continentes: piezas terrestres ‘vivas’ que han ido cambiando a lo largo de la historia, emergiendo y hundiéndose de la superficie. Se conoce que, en varias ocasiones, estos trozos de tierra se han unido, formando supercontinentes. Sin embargo, los científicos aún no entienden del todo cómo se formaron y evolucionaron hasta ser lo que vemos hoy. Ahora, investigadores de la Universidad de Curtin han hallado las pruebas más sólidas hasta la fecha de que una ‘lluvia’ de meteoritos gigantes en los 1.000 primeros años desde el origen de nuestro planeta impulsó la fractura del supercontinente. Las conclusiones de la investigación acaban de publicarse en la revista ‘Nature‘.

Según ha averiguado el equipo liderado por Tim Johnson, de la Escuela de Ciencias Planetarias y de la Tierra de Curtin, los impactos de meteoritos tan grandes como el que acabó con la vida de los dinosaurios hace 66 millones de años eran relativamente frecuentes durante los comienzos de nuestro planeta. La teoría de que tras estos choques estaba la razón de la creación de los continentes lleva años planteada; sin embargo, nunca se han encontrado pruebas irrefutables. Hasta ahora.

Para averiguarlo, los investigadores de Curtin estudiaron las rocas del cratón de Pilbara, en Australia Occidental. Un cratón es algo así como un ‘fósil’ geológico: una masa continental que, en el pasado, se volvió tan rígida que, desde entonces, no ha sufrido fragmentaciones o deformaciones, al no haber sido afectada por los movimientos orogénicos. Es por ello que aquí encontramos las piezas más antiguas de los continentes o fragmentos de los primeros supercontinentes, testigos de primera mano del paso del tiempo. Y, entre ellos, el de Pilbara es el más antiguo: este cratón, junto con el de Kaapvaal (en Sudáfrica), son las únicas áreas que guardan restos del eón Arcaico, que data de hace entre 3.600 y 2.700 millones de años.

«Al examinar diminutos cristales de circón en rocas del cratón de Pilbara, que representa el remanente mejor conservado de la corteza antigua de la Tierra, encontramos pruebas de estos impactos de meteoritos gigantes», explica Johnson. «Estudiar la composición de los isótopos de oxígeno en estos cristales de circón reveló un proceso que va ‘de arriba hacia abajo’, y que comienza con el derretimiento de las rocas cercanas a la superficie y progresa más profundamente, en consonancia con el efecto geológico de los impactos de meteoritos gigantes«.

Así, el equipo descubrió que el cratón de Pilbara se construyó en tres etapas: los circones de la primera fase (que datan de 3.600-3.400 millones de años, tan solo unos 1.000 millones de años después del origen de la Tierra) revelaron un único impacto gigante, que condujo a la formación del cratón.

La segunda etapa (reflejada en los circones que datan de entre 3.400 a 3.000 millones de años) fue un período de reelaboración y estabilización del núcleo de la corteza, seguida de la tercera etapa (hace menos de 3.000 millones de años), un período de fusión y formación de granito. Este núcleo estabilizado luego, mucho más tarde, evolucionaría para convertirse en los continentes actuales. Según los investigadores, solo los impactos más grandes podrían generar suficiente calor para crear los cratones, que parecen tener el doble de espesor que la litosfera circundante.

Estos hallazgos son consistentes con los modelos propuestos previamente para la formación de cratones en todo el mundo, pero constituyen, dijeron los investigadores, la evidencia más sólida hasta ahora para la teoría.

La importancia de conocer las raíces para la actualidad

Conocer los orígenes geológicos de la Tierra no solo nos ayudará a resolver el rompecabezas histórico de nuestro pasado, sino también a comprender el presente: conocer el mecanismo detrás de la formación y la evolución continua de los continentes es crucial, dado que estas masas de tierra albergan la mayoría de la biomasa del planeta, la vida humana y los depósitos minerales más importantes.

«No menos importante, los continentes albergan metales críticos como el litio, el estaño y el níquel, productos básicos que son esenciales para las tecnologías verdes emergentes necesarias para cumplir con nuestra obligación de mitigar el cambio climático», afirma Johnson. «Estos depósitos minerales son el resultado final de un proceso conocido como la diferenciación de la corteza, que comenzó con la formación de las primeras masas de tierra, como el cratón Pilbara».

El siguiente paso será comparar estos datos con otros cratones antiguos -se conocen 35- para comprobar si, efectivamente, su teoría también se cumple en otros lugares. «Los datos relacionados con otras áreas de la antigua corteza continental de la Tierra parecen mostrar patrones similares a los reconocidos en Australia Occidental. Nos gustaría probar nuestros hallazgos en estas rocas antiguas para ver si, como sospechamos, nuestro modelo es más aplicable».

————————

717 millones de años. tierra bola de nieve.glaciación Sturtiana

Hace 717 millones de años algo enfrió el clima de la Tierra de una forma tan drástica, que hicieron falta 60 millones de años para que el planeta volviera a calentarse. Una importante sucesión de erupciones volcánicas llevaron a que las temperaturas cayeran en picado y que el hielo se extendiera por todo el planeta, convirtiendo a la Tierra en una gran «bola de nieve». Aquel fenómeno dejó una huella profunda en el registro geológico, y hoy en día se conoce como «glaciación Sturtiana». Es una de las mayores glaciaciones acontecidas, pero aún hoy los científicos siguen empeñados en entender qué llevó exactamente a que esto ocurriera, y si podría volver a pasar aquí o en otros planetas.

Científicos de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) tienen una nueva idea sobre qué fue lo que pudo causar una glaciación de este calibre. En un artículo publicado recientemente en la revista «Geophysical Research Letters», han propuesto cuáles pudieron ser las causas de este dramático evento. Sus modelos han mostrado que unacombinación de catastróficas coincidencias, erupciones volcánicas, la ascensión de aerosoles liberados en los volcanes, la deriva de los continentes y la cobertura del hielo, crearon la «tormenta perfecta» que convirtió a la Tierra en una gran bola de nieve.

«La respuesta está en la relación entre la actividad de los volcanes y el medio ambiente», ha dichoFrancis Macdonald, investigador en Harvard y uno de los coautores del estudio.

Hace 717 millones de años una gigantesca área del planeta, llamada «gran región ígnea de Franklin», una franja de más de 3.000 kilómetros de largo y que hoy en día va de Alaska a Groenlandia, sufría una larga sucesión de erupciones volcánicas. Macdonald yRobin Wordsworth, el otro coautor del estudio, trataron de relacionar estos volcanes con este enfriamiento. Según sus modelos, solo a través de una combinación muy concreta de fenómenos, estos volcanes pudieron ser los causantes de aquella larga glaciación.

La «tormenta perfecta»

«Este tipo de erupciones han ocurrido una y otra vez durante la historia del planeta, pero no siempre están asociadas con glaciaciones. Así que la pregunta es,¿qué hizo que estas fueran diferentes?», se ha pregunTado en un comunicado John A. Paulson, coautor del estudio.

Para empezar, los estudios geológicos y químicos han mostrado que aquellas erupciones ocurrieron en una zona de sedimentos ricos en azufre. Esto favoreció que este elemento ascendiera a la atmósfera en forma de dióxido de azufre (SO2). Pues bien, este gas tiene una capacidad probada de enfriar el clima, porque es un aerosol capaz de bloquear la radiación solar.

Pero con eso no basta. Según han explicado Wordsworth y Macdonald, solo si el clima ya es frío el efecto del SO2 es duradero a largo plazo. Es en esos casos cuando la tropopausa, el límite donde ocurren los fenómenos atmosféricos y la separación entre la troposfera y la estratosfera, baja tanto que se pone al alcance de estos aerosoles liberados por los volcanes. Si eso ocurre, las lluvias y el viento ya no pueden devolver al SO2 de vuelta a la superficie, y una parte se queda en la estratosfera. Por eso, se queda suspendido más tiempo, actuando como una pantalla contra el calor. Y esto fue exactamente lo que ocurrió, en opinión de estos investigadores.

Erupción del volcán Pinatubo, en 1991. Enfrió el clima global en medio grado centígrado- D. Harlow

Aún hay más. Hace 717 millones de años la región de Franklin, tan sacudida por las erupciones, estaba a la altura del Ecuador, a causa de la deriva continental. Si se tiene en cuenta que el Ecuador es la franja de la Tierra donde más calor se recibe de la radiación del Sol, se verá que estos aerosoles fueron liberados precisamente donde más efecto pudieron tener.

Además, las erupciones volcánicas de la eorme provincia de Franklin no fueron un fenómeno puntual. Tal como han demostrado los investigadores, sus explosiones duraron al menos una década.

El punto de no retorno

Entonces fue cuando se llegó al punto de no retorno. «Enfriar con aerosoles no puede congelar todo el planeta. Solo tiene que llevar al hielo hasta cierta latitud crítica (a la de California, aproximadamente). Entonces, el hielo hace el resto», ha dicho Wordsworth.

Cuanto más hielo hay, mayor cantidad de luz solar se refleja, y más hielo se forma (esto efecto se conoce como retroalimentación positiva). Y por eso, pasado cierto umbral, el clima se desestabiliza de forma irreversible. Hasta tal punto en que la Tierra llegue a estar cubierta por hielo durante 60 millones de años a causa de unas erupciones que duraron 10 años.

«Es fácil pensar que el clima de la tierra es un sistema inmeso y muy complicado que es difícil cambiar. En cierto sentido es verdad. Pero ha habido cambios dramáticos en el apasado, y hay una posibilidad muy real de que en el futuro pueda ocurrir un cambio drástico de nuevo», ha avisado Wordsworth.

Los autores esperan que este trabajo ayude a entender mejor los eventos de extinción de especies que ya han ocurrido, o buscar nuevas formas de mitigar los efectos del cambio climático. Por último, y con la vista puesta más allá, consideran que esta investigación proporciona herramientas para entender los climas de los otros planetas del Sistema Solar o incluso los de los exoplanetas.

«Esta investigación muestra que necesitamos huir de los paradigmas simplistas de los exoplanetas, solo pensando en la idea del equilibrio estable en las zonas de habitabilidad (donde teóricamente puede haber agua en superficie porque los planetas mantienen una distancia moderada respecto a la estrella), ha defendido. «Sabemos que la Tierra es un lugar dinámico y activo que sufre cambios drásticos. Por eso debemos pensar que este tipo de transiciones son una norma en los otros planetas, antes que excepciones».

En la Tierra, parece ser que el efecto invernadero provocado por el vapor de agua de las nubes hizo revertir el enfriamiento global. En todo ese tiempo, las formas de vida primitivas, por entonces básicamente bacterias y algas, encontraron refugio en las «islas» de agua líquida que dejó una Tierra convertida en una bola de nieve.

http://www.abc.es/ciencia/abci-dramatico-evento-puede-transformar-tierra-gran-bola-nieve-201703142123_noticia.html

2 opiniones en “Evolución de la tierra”

  1. Los impactos de cometas formaron continentes cuando el Sistema Solar entró en los brazos galácticos
    COMUNICADO DE PRENSA
    miércoles 24 agosto 2022
    Una nueva investigación de Curtin ha encontrado evidencia de que los primeros continentes de la Tierra fueron el resultado de ser golpeados por cometas cuando nuestro Sistema Solar entraba y salía de los brazos espirales de la Galaxia de la Vía Láctea, cambiando el pensamiento tradicional sobre la formación de nuestro planeta.

    La nueva investigación, publicada en Geology , desafía la teoría existente de que la corteza terrestre se formó únicamente por procesos dentro de nuestro planeta, arrojando una nueva luz sobre la historia formativa de la Tierra y nuestro lugar en el cosmos.

    El investigador principal, el profesor Chris Kirkland, del Grupo de Escalas de Tiempo de Sistemas Minerales dentro de la Escuela de Ciencias Planetarias y de la Tierra de Curtin, dijo que estudiar minerales en la corteza terrestre reveló un ritmo de producción de corteza cada 200 millones de años más o menos que coincidía con el tránsito de nuestro Sistema Solar a través de áreas de la galaxia con mayor densidad de estrellas.

    “El Sistema Solar orbita alrededor de la Vía Láctea, pasando entre los brazos espirales de la galaxia aproximadamente cada 200 millones de años”, dijo el profesor Kirkland.

    “Al observar la edad y la firma isotópica de los minerales tanto del Cratón de Pilbara en Australia Occidental como del Cratón del Atlántico Norte en Groenlandia, vemos un ritmo similar de producción de corteza, que coincide con períodos durante los cuales el Sistema Solar viajó a través de áreas de la galaxia. más densamente poblada por estrellas.”

    “Al pasar por regiones de mayor densidad de estrellas, los cometas se habrían desalojado de los confines más distantes del Sistema Solar, algunos de los cuales impactaron en la Tierra.

    «El aumento del impacto del cometa en la Tierra habría llevado a un mayor derretimiento de la superficie de la Tierra para producir los núcleos flotantes de los primeros continentes».

    El profesor Kirkland dijo que los hallazgos desafiaron la teoría existente de que la producción de la corteza estaba completamente relacionada con los procesos internos de la Tierra.

    “Nuestro estudio revela un vínculo emocionante entre los procesos geológicos en la Tierra y el movimiento del Sistema Solar en nuestra galaxia”, dijo el profesor Kirkland.

    “La vinculación de la formación de los continentes, las masas de tierra en las que todos vivimos y donde encontramos la mayoría de nuestros recursos minerales, al paso del Sistema Solar a través de la Vía Láctea arroja una luz completamente nueva sobre la historia formativa de nuestro planeta y su lugar en el cosmos.”

    El profesor Kirkland está afiliado al Instituto de Investigación de Geociencias (TIGeR), el instituto de investigación de Ciencias de la Tierra insignia de Curtin.

    También contribuyeron al estudio investigadores de la Universidad de Lincoln, la División de Ciencias de Investigación y Exploración de Astromateriales dentro del Centro Espacial Johnson de la NASA y el Servicio Geológico de Australia Occidental.

    El artículo de investigación completo, ‘ ¿El tránsito a través de los brazos espirales galácticos produjo la producción de corteza de semillas en la Tierra primitiva ?’ fue publicado en la revista Geology y se puede encontrar en línea aquí .
    &-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-
    Las ‘pasadas’ de la Tierra a través de la Vía Láctea pudieron formar la corteza terrestre
    -14 septiembre, 2022
    Un estudio determina que la corteza continental de nuestro planeta se formó en ‘tandas’ que coinciden en el tiempo con los momentos en que el Sistema Solar atravesó periódicamente la galaxia El recorrido de nuestro planeta alrededor de la Vía Láctea podría haber ayudado a crear los primeros continentes. Esa es la principal conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores dirigido por el geólogo Chris Kirkland, de la universidad australiana de Curtin, en un artículo publicado en ‘Geology’. La Tierra, junto con el Sistema Solar, da una vuelta completa a la galaxia cada 230 millones de años. Y lo hace siguiendo una trayectoria ondulada, de modo que nuestro planeta se va colocando alternativamente por encima y por debajo del plano galáctico, atravesando cada vez los brazos espirales de nuestra ‘isla espacial’. En su artículo, Kirkland y sus colegas afirman que esas ‘pasadas’ de la Tierra a través de la galaxia coinciden en el tiempo con grandes bombardeos de cometas y asteroides. Y que esos bombardeos recurrentes, a su vez, ayudaron a formar la corteza terrestre. Anteriormente, otros estudios ya habían sugerido que esas oleadas de impactos podrían haber desempeñado un papel importante en la formación de la corteza continental de la Tierra, pero hasta ahora ninguna investigación había llegado a sugerir cómo esos impactos llegaron a producirse. Para llegar a sus conclusiones, Kirkland y su equipo recurrieron a antiguas reliquias de la corteza continental primitiva, unas estructuras llamadas ‘cratones’ que contienen algunas de las rocas más antiguas del planeta. De este modo, y utilizando material de cratones de Australia y Groenlandia de miles de millones de años de antigüedad, el equipo midió la química de más de 2000 fragmentos de roca. Y ese análisis les permitió determinar las edades exactas de las rocas, y también si se habían formado ‘ex novo’ a partir de material fundido en las profundidades de la Tierra o si procedían de generaciones anteriores de corteza ya existente. Fue así como los investigadores descubrieron que la nueva corteza parecía formarse en tandas, que tenían lugar a intervalos más o menos regulares. «Cada 200 millones de años -dice Lirkland-, pudimos ver un patrón de mayor producción de corteza». ¿Simple o casualidad? Un lapso de tiempo que coincide con la frecuencia con la que la Tierra, en su periplo galáctico, pasa a través de los brazos espirales de la Vía Láctea. El Sistema Solar, en efecto, gira alrededor del centro de la galaxia un poco más rápido de lo que lo hacen sus brazos espirales, lo que hace que pase periódicamente a través de ellos y los adelante. Según el estudio, la idea tiene todo el sentido, ya que la mayor densidad de material en los brazos espirales habría provocado más ‘tirones gravitacionales’ en el reservorio de cometas de la periferia de nuestro sistema solar. Algunas de esas ‘pasadas’, por lo tanto, habrían enviado cometas hacia al sistema solar interior, y una fracción de esas rocas heladas habrían terminado chocando contra la Tierra. Hace miles de millones de años, nuestro mundo estuvo probablemente cubierto en su mayor parte por océanos, y la energía liberada por todos esos cometas habría fracturado la corteza oceánica preexistente y excavado grandes cantidades de material durante cada oleada de colisiones. Según Kirkland, ese auténtico caos habría allanado el camino para que algunas partes del manto de la Tierra se derritieran. El magma resultante se habría separado naturalmente en una parte más densa, precursora de más corteza oceánica, y otra más líquida, liviana y flotante que finalmente se convirtió en corteza continental. Por supuesto, por ahora se trata solo de una hipótesis, y serán necesarios más estudios para poder confirmarla. En los próximos años, Kirkland y sus colegas esperan poder analizar rocas lunares en busca del mismo patrón de formación de corteza. Nuestro satélite, afirma el científico, también habría sido golpeado por aproximadamente la misma cantidad de objetos que bombardearon la Tierra. «Uno podría predecir -dice Kirkland- que también la Luna estuvo sujeta a estos eventos de impacto periódicos».
    https://www.abc.es/ciencia/pasadas-tierra-traves-lactea-pudieron-formar-corteza-20220914162535-nt.html

    https://pubs.geoscienceworld.org/gsa/geology/article/doi/10.1130/G50513.1/616377/Did-transit-through-the-galactic-spiral-arms-seed?searchresult=1

    RESEARCH ARTICLE| AUGUST 23, 2022
    Did transit through the galactic spiral arms seed crust production on the early Earth?
    C.L. Kirkland; P.J. Sutton; T. Erickson; T.E. Johnson; M.I.H. Hartnady; H. Smithies; M. Geology (2022) https://doi.org/10.1130/G50513.1

  2. Entre 410 y 660 km por debajo de nuestros pies, una ‘frontera’ geológica llamada ‘zona de transición’ separa el manto inferior de la Tierra del manto superior. A esa enorme profundidad, las inmensas presiones (de hasta 23.000 bares) hacen que el mineral olivino , así llamado por su color verde oliva y que constituye cerca del 70% del manto superior del planeta, altere su estructura cristalina. Así, en el límite superior de la zona de transición, a una profundidad de 410 km, se convierte en un mineral más denso llamado wadseleyta . Y más abajo, a unos 520 km por debajo de la superficie, vuelve a transformarse en algo aún más denso, la ringwoodita . «Estas transformaciones minerales dificultan en gran medida los movimientos de las rocas en el manto», explica Frank Brenker del Instituto de Geociencias de la Universidad Goethe de Frankfurt y coautor de un artículo recién aparecido en ‘Nature Geoscience’. Por ejemplo, las plumas del manto (columnas ascendentes de roca caliente del manto profundo) a veces se detienen directamente debajo de la zona de transición. El movimiento en la dirección opuesta también se detiene. En palabras de Brenker, «las placas en subducción a menudo tienen dificultades para atravesar la zona de transición. Así que hay todo un cementerio de esas placas en esta zona justo debajo de Europa». El agua del manto, un misterio Sin embargo, hasta ahora no se sabía con certeza cuáles eran los efectos a largo plazo de este proceso en cuanto a su composición geoquímica, y tampoco si allí podrían existir grandes cantidades de agua. «Las losas de subducción también transportan sedimentos de aguas profundas al interior de la Tierra -explica el científico-. Por lo que estos sedimentos pueden contener grandes cantidades de agua y CO2. Sin embargo, hasta ahora no estaba claro cuánto entra en la zona de transición en forma de carbonatos y minerales hidratados más estables y, por lo tanto, tampoco estaba claro si realmente el agua se almacena allí en grandes cantidades». Desde luego, las condiciones para que así sea parecían de lo más favorables, ya que los minerales densos como la wadsleyita y la ringwoodita pueden (a diferencia del olivino a menor profundidad) almacenar grandes reservas de agua. Tan grandes que la zona de transición, teóricamente, podría absorber hasta seis veces la cantidad de agua que contienen todos nuestros océanos. Un extremo que, sin embargo, nadie había conseguido comprobar hasta el momento. «Sabíamos -dice Brenker- que la capa límite tiene una enorme capacidad para almacenar agua, pero no sabíamos si realmente lo hizo». Llega la respuesta Ahora, Brenker y un equipo internacional de investigadores han conseguido, por fin, una respuesta tras analizar un diamante de Botswana, en África, que se formó a una profundidad de 550 km, justo entre la zona de transición y el manto inferior de la Tierra, donde la ringwoodita es el mineral predominante. Los diamantes procedentes de esta región son muy raros, incluso comparados con los también raros diamantes de origen mucho más profundo y que apenas representan el 1% de todos los que existen. Los análisis de los investigadores revelaron que la piedra contiene numerosas inclusiones de ringwoodita, y que ese mineral exhibe un alto contenido de agua. Además, al determinar la composición química del diamante, el equipo descubrió que era exactamente la misma que la de cualquier fragmento del manto de cualquier parte del mundo. Es decir, el diamante no procedía de algún lugar en el que se dieran condiciones especiales o únicas, sino de una parte absolutamente normal del manto terrestre. «En este estudio -dice Brenker- hemos demostrado que la zona de transición no es una esponja seca, sino que contiene cantidades considerables de agua. Esto también nos acerca un paso más a la idea de Julio Verne de un océano dentro de la Tierra «. La diferencia es que allí abajo no hay océano, sino rocas hidratadas que ni siquiera percibiríamos como húmedas al sujetarlas en la mano. La ringwoodita hidratada ya se detectó por primera vez en un diamante de la zona de transición en 2014, en un estudio en el que también participó Brenker. Sin embargo, entonces no fue posible determinar la composición química de la piedra porque era demasiado pequeña. Por el contrario, las inclusiones en el diamante de 1,5 centímetros de Botswana, que el equipo de investigación investigó en el presente estudio, sí eran lo suficientemente grandes como para determinar su composición química precisa, lo que proporcionó la confirmación final de los resultados preliminares de 2014. Consecuencias a gran escala El alto contenido de agua de la zona de transición tiene consecuencias de gran alcance para la dinámica interna de la Tierra. Por ejemplo, influye en las columnas del manto caliente que vienen de abajo y que, como se ha dicho, se atascan en la zona de transición. Allí, calientan la zona rica en agua, lo que a su vez conduce a la formación de nuevas columnas de manto más pequeñas que absorben el agua almacenada. Si esas plumas del manto ricas en agua más pequeñas migran después más hacia arriba y atraviesan el límite hacia el manto superior, sucede lo siguiente: el agua contenida en las plumas del manto se libera, lo que reduce el punto de fusión del material emergente. Por tanto, se funde inmediatamente y no justo antes de llegar a la superficie, como suele ocurrir. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Misteriosos diamantes nacidos en el espacio exterior noticia Si Los científicos advierten: el mundo no está preparado para una supererupción Como resultado, las masas rocosas en esta parte del manto terrestre ya no son tan duras, lo que da más dinamismo a los movimientos de masas. La zona de transición, que actúa allí como una barrera para la dinámica, se convierte de repente, más arriba, en un impulsor de la circulación global de materiales.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: