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China pone en marcha su sistema de navegación por satélite


China pone en marcha su sistema de navegación por satélite

Alex Calvo

miércoles, 29 de febrero de 2012 .Desde hace unos días, coincidiendo con la publicación de su nuevo plan quinquenal espacial, China ha activado el sistema de navegación por satélite Beidou. Aunque solamente cubre el país y zonas adyacentes, Beijing confía en alcanzar una capacidad global el año 2020. De momento puede jugar un papel clave en el desarrollo y uso de sistemas de armamento diseñados para obstaculizar el despliegue de fuerzas aeronavales cerca de sus costas, mientras que una vez extendido su alcance a todo el planeta, sería un elemento imprescindible en sus planes para construir una armada oceánica.

El espacio, clave de los planes de Beijing

Desde que el año 1979 China decidió abrirse al mundo y liberalizar gradualmente su economía, como única vía realista para recuperar su liderazgo en Asia, perdido hacía más de un siglo ante la expansión de potencias como Rusia o Gran Bretaña, el país ha dedicado una gran atención al espacio. Ello obedece a diversos motivos.

En primer lugar, una presencia en dicho campo es un elemento fundamental de una de las “cuatro modernizaciones” lanzadas por Zhou Enlai y Deng Xiaoping, la de la ciencia y la tecnología. Aunque China se haya especializado por el momento en la industria ligera en base a la mano de obra no calificada, sus ambiciones a largo plazo son mucho elevadas. Es más, el agotamiento de su modelo productivo la obliga a dar el salto.

En segundo, el pensamiento militar tradicional chino otorga una gran importancia al dominio de las alturas, y el espacio es precisamente “el terreno más elevado”. En tercero, Beijing es muy consciente de que el espacio, hoy como durante la Guerra Fría, es fuente de prestigio, y por tanto de “poder blando”. Precisamente es en Asia donde tiene lugar actualmente la “carrera espacial” más intensa, con una dura competición entre Beijing, Tokio, y Nueva Delhi, más un cuarto actor, Seúl, rezagado pero que también aspira a estar entre los grandes.

Por todo ello, no nos debe extrañar la magnitud de los planes chinos en el espacio, aunque diversos observadores duden de la viabilidad comercial de Beidou, dada la competencia no solamente norteamericana sino también rusa y europea. Otras voces alertan, sin embargo, del enorme peso de la industria electrónica china, que podría inundar el mercado de productos con receptores para el mismo.

Cinco satélites más este año

Aunque el sistema Beidou ya ha entrado en funcionamiento, su alcance geográfico es por el momento limitado, al disponer solamente de diez satélites, más el once lanzado hace unos días. Sin embargo, China tiene previsto lanzar otros cinco a lo largo del año 2012, acercándose gradualmente a los 35 necesarios para alcanzar una cobertura global, cifra que confía en alcanzar el 2020 a más tardar.

Como en cualquier otro de los ambiciosos planes chinos para la próxima década, la economía del gigante asiático cuelga como una espada de Damocles, dadas las diversas deficiencias estructurales que amenazan con poner fin a 30 años de expansión rápida e ininterrumpida. En caso de parón económico, Beijing se podría ver obligado a sacrificar, o al menos retrasar, algunos de estos planes. Una pregunta que nos podemos hacer es si sería el sistema Beidou uno de los considerados prioritarios, o si, por el contrario, China podría considerarlo prescindible. Las razones indicadas anteriormente hacen pensar que se encontraría entre los proyectos a continuar en caso de crisis económica, aunque quizás circunscribiendo, al menos durante unos años, su alcance geográfico al objeto de recortar costes.

El escudo y la espada: dos usos claves del sistema Beidou

Al comentar las finalidades militares de este sistema de navegación por satélite, es necesario distinguir dos grandes apartados, que se corresponden a grandes rasgos con dos de los objetivos de Beijing. Por un lado la capacidad de prevenir, o al menos hacer muy costoso, un despliegue hostil cerca de sus costas, y por otro la de proyectar fuerza lejos de las mismas.

El primero tiene en el punto de mira sus pretensiones territoriales en el Mar del Sur de China (donde un gran número de pesqueros chinos ya emplean el sistema Beidou), así como la finlandización o idealmente el Anschluss de Taiwán. Okinawa, y las islas más al sur, son también otro objetivo, al tratarse de otra posibles vía hacia mar abierto, ese oscuro objeto de deseo que la geografía y la historia han alejado del alcance de Beijing. En este sentido, disponer de un sistema propio de navegación por satélite es un elemento imprescindible para el despliegue de armas como los misiles de crucero, o el tan temido mísil balístico antibuque.

El conflicto de hace 30 años en el Atlántico Sur enseñó muchas lecciones a Beijing, que continúa siguiendo con lupa la región, por las evidentes similitudes con Taiwán y las Islas Senkaku/Diaoyu. Una de ellas, ilustrada por un error en los planos del aeropuerto de Stanley que dificultó su utilización por las fuerzas aéreas británicas, es la necesidad de contar con información geográfica de calidad y precisión contrastadas.

En relación al segundo, las operaciones contra la piratería y el despliegue de una fragata durante la revuelta libia, aunque modestos, son pasos hacia el desarrollo de una capacidad de proyección aeronaval de alcance mundial, que exige contar con un sistema de navegación propio. Recurrir a tecnologías en manos de otros estados supondría otorgarles un poder de veto sobre su empleo.

¿Aprenderá la Unión Europea la lección?

Ligado a este punto, nos podemos plantear una pregunta final. La Unión Europea sigue adelante con otro competidor del sistema GPS, el denominado Galileo. Aunque destinado a no depender de Estados Unidos, dicho objetivo choca con la presencia china en el proyecto.

¿Cuál será el impacto de la entrada en funcionamiento de Beidou sobre dicha presencia? ¿Perderá Beijing interés en la misma, o lo mantendrá con la esperanza de que abra el camino hacia el tan ansiado fin del embargo europeo sobre la venta de armas a China?

* Alexandre Calvo Cristina Profesor de relaciones internacionales, European University

http://www.ateneadigital.es/RevistaAtenea/REVISTA/articulos/GestionNoticias_7703_ESP.asp

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