Potencias del alma, Dr. José Francisco Torrealba (1896-1973)


Haciendo una lectura de uno de los científicos venezolanos que como muchos otros encontramos sus nombres en escuelas universidades, institutos gubernamentales y privadas, entre otros, resalta el nombre de José Francisco Torrealba (1896 municipio Santa María de Ipire Distrito Zaraza Estado Guárico, murió a la edad de 77 años, el 25 de julio de 1973), un científico sin laboratorio formal, que laboraba y experimentaba en su casa con el apoyo de su esposa, pero que lleno de convencimientos dedico su vida a la investigación y desarrollar su vocación de médico, principalmente hacia las personas humildes que más lo necesitaban.

Su vida que transcurrió entre otros lugares, en  Santa Maria de Ipire, Aribí, San Diego de Cabrutica,  San Juan de los Morros (su casa aún esta en Los Puentes), Zaraza  así como en Caracas donde estudio  medicina,  fue una persona dedicada a hacer lo que sabia hacer bien.  Así llego a brindar reconocidos aportes al estudio y tratamiento del mal de Chagas.
Es descrito por alguien que lo conoció en su etapa estudiantil, Augusto Morillo Chacón en una página relacionada con la Universidad Central de Venezuela. En ella describe a Torrealba como una de las personas en quien vio, que desarrollaba las tres potencias del alma. Estas están relacionadas con pensamientos de antiguos filósofos que nombran: Voluntad, Memoria y Entendimiento (algunos la llaman inteligencia). Actualmente se tiene, que en el campo de la enseñanza, la persona que aprende debe tener o desarrollar las tres, si alguna falla el resultado no es totalmente satisfactorio ni las otras funcionan debidamente.

-Voluntad:  No basta con decir lo que se quiere hacer, hay que abocarse a trabajar, levantarse y comenzar el trabajo que nos compete y terminarlo satisfactoriamente. Todos tenemos capacidades y desarrollamos grandes ideas, pero tan importante como ellas, es la voluntad para lograr las metas trazadas.
-Memoria:  No olvidar o bien saber recordar,  permite aprender de la experiencia, evitar cometer errores y además permite agilizar el desarrollo de nuestras labores, como personas y  en la sociedad.
-Inteligencia:No necesariamente se nace con ella, también se desarrolla fruto del esfuerzo, la constancia y la vocación. En ella mide cuanto hemos dedicado a aprender algo y lo que hemos asimilado, la manera en que enfrentamos un razonamiento  y como lo resolvemos buscando la solución más coherente.

Tres potencias del alma, que como virtudes, nos hacen personas más competentes,  y considerando primordialmente una educación basada en valores, no encaminan a ser personas de bien.

A finales del siglo XX bajo la custodia del mandatario del Partido Liberal Amarillo, Joaquín Crespo, Venezuela se encontraba en una situación precaria, pues la Guerra Federal y las luchas por conseguir la Independencia dejaron al país en ruinas. Sífilis, tuberculosis, brucelosis, quilostomiasis, mal de Pinto, buba, lepra, micosis, gastroenteritis, fiebre amarilla selvática, peste bubónica, rabia, paludismo, mal de chagas, eran sólo algunas de las epidemias que azotaban la población para esa época.

Se recomienda la lectura:

José Francisco Torrealba. Un científico muy humanista. Francis Ramírez

Vitae: Academia Biomédica Digital, ISSN-e 1317-987X, Nº. 25 (Octubre-Diciembre), 2005

Resumen: Para el año 1896 en el Estado Guárico, específicamente, en el municipio Santa María de Ipire perteneciente al Distrito Zaraza, cerca del Río Suate a 30 kilómetros al sudoeste de la población se encontraba el hato “San Roque”, entre cuyas paredes modestas la Familia Torrealba González pasaba temporadas. Una familia de campesinos humildes sostenida por Ana María González Sánchez, mujer trabajadora y emprendedora nacida en Santa María de Ipire, y Rafael Tereso Torrealba Tovar, hombre tan apasionado a la política liberal, al punto que luchó en la guerra de Machismo y en la Libertadora, como a su tierra natal de Chaguaramas, su labor era cuidar hatos ajenos.

De ese matrimonio contraído en 1884 nacieron nueve hijos: José Rafael, Ana Teresa, José Nicolás, Ana Isabel, José Ramón, José Tereso, José Francisco, José Wiltremundo y Ana Benigna. José Francisco Torrealba González nació el 16 de junio de 1896, en el hato “San Roque”, lugar donde don Tereso mantenía un negocio pecuario en sociedad con un italiano llamado José Caballero. José Nicolás y José Ramón murieron pequeños.

La estadía entre el hato “San Roque” y Santa María de Ipire era interrumpida para visitar a los padres de Don Tereso en Chaguaramas, José Nicolás Álvarez Guevara y Lira y Benigna Torrealba, quienes tuvieron sus hijos sin casarse.

José Francisco Torrealba era un niño callado, observador, sencillo y excéntrico. En sus primeros años, aprendió a conocer la vida de los animales que le rodeaban. De allí, brotó la curiosidad por conocer a profundidad el mundo en el que vivía, de la misma manera que observó cercanamente el sufrimiento y la muerte que padecía la población por insalubridad y abandono.

.https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6464123

su Hijo José Witremundo Torrealba Tovar (Zaraza, 3 de noviembre de 1935 – Valencia, 14 de julio de 1981) fue también un insigne medico.

 “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”. Albert Einstein.

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